La crisis hídrica tocó fondo. Este miércoles 22 de abril, las 11 presas principales de Sinaloa amanecieron con apenas 1,109.3 millones de metros cúbicos (Mm³), lo que las coloca al 7% de su capacidad de conservación.
El dato, confirmado por el Organismo de Cuenca Pacífico Norte de Conagua, significa que el estado perdió mil millones de metros cúbicos en menos de tres meses. A principios de 2026 los embalses tenían 4,246 Mm³, equivalentes al 25%. Hoy solo queda una cuarta parte.
Balance negativo: Sale más agua de la que entra
El reporte de Conagua es contundente: en las primeras horas de hoy las presas recibieron aportaciones de apenas 4.3 metros cúbicos por segundo, pero registraron extracciones de 28.8 m³/s para riego agrícola y consumo humano.
Con ese ritmo, y sin lluvias significativas hasta junio, el sistema se encamina a cerrar el ciclo agrícola 2025-2026 con alrededor del 17% de almacenamiento, según estimó el director del Organismo de Cuenca, José Luis Acosta Rodríguez. Ese volumen sería la reserva mínima para aguantar hasta el inicio del temporal.
Las tres presas que sostienen a Sinaloa
Del agua que queda, tres embalses concentran el mayor volumen:
1. Miguel Hidalgo y Costilla -El Mahone-: 237.4 Mm³
2. Gustavo Díaz Ordaz -Bacurato-: 228.5 Mm³
3. José López Portillo -El Comedero-: 156.0 Mm³ 6889
El resto opera en números críticos. La Adolfo López Mateos -El Varejonal- apenas tiene 12.4% y la Miguel Hidalgo cayó a 14.0%. En contraste, la Aurelio Benassini se mantiene como la menos golpeada con 58.8%.
De 34.6% a 7% en 4 meses
El desplome ha sido brutal. El 11 de enero Sinaloa inició 2026 con 34.6% de almacenamiento para enfrentar el periodo seco. El 11 de abril ya estaba en 18.5%. El 16 de abril bajó a 17.9%. El 17 de abril a 17.8%. Y hoy, 22 de abril, tocó el 7%.
Aunque el sistema se mantiene por encima del *punto más crítico del 19 de junio de 2025, cuando registró 6%, la tendencia sostenida de descenso enciende todas las alarmas.
¿Por qué cayeron tanto?
Conagua señala dos factores: la fuerte extracción agrícola para salvar el ciclo otoño-invierno y la notable escasez de aportaciones naturales. De enero a mayo Sinaloa vive su etapa seca, sin lluvias relevantes, y todo el abasto depende del agua guardada el año anterior.
CONAGUA: “Hay agua pero hay que cuidarla”
José Luis Acosta Rodríguez aseguró que “estamos en condiciones favorables” para cumplir compromisos de riego y abasto humano. Detalló que al sistema del Río Fuerte le quedan por entregar 627 Mm³ y al Culiacán-Humaya-Mocorito 460 Mm³, volúmenes que, afirmó, están garantizados.
Sin embargo, llamó a regularizar concesiones antes del 28 de abril y advirtió que el manejo del recurso debe ser “cuidadoso para garantizar el suministro durante los próximos meses”.
El riesgo para el campo y las ciudades
Autoridades y productores permanecen en alerta porque la baja disponibilidad podría afectar tanto el abasto para la población como el desarrollo de las actividades del campo. El consumo doméstico, agrícola y recreativo se incrementa con la temporada de calor, justo cuando menos agua hay.
Dato: El periodo de lluvias en Sinaloa va de junio a octubre, con mayor intensidad en julio, agosto y septiembre. Faltan mínimo 40 días para que inicien las primeras precipitaciones. Si no llegan a tiempo, el “Día Cero” dejaría de ser amenaza para ser realidad.
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