Matar o intimidar: En Sinaloa la política se juega entre balas y coronas fúnebres

Publicado el 12 de junio de 2026, 18:54

La corona fúnebre que dejaron la noche del 10 de junio en la casa de Paola Gárate, diputada local del PRI en Culiacán, no es un mensaje aislado. Es el retrato de un país donde hacer política cuesta la vida, y de un estado, Sinaloa, donde la amenaza ya toca la puerta de tu casa. Listón negro, letras doradas: “Fam. Gárate Valenzuela”. No era pésame. Era advertencia.

La amenaza a Paola Gárate:
Eran poco después de las 19:00 horas cuando la legisladora llegó a su domicilio en la colonia Emiliano Zapata y encontró el arreglo. Llamó al 911. Ejército, Guardia Nacional y Policía Estatal acordonaron el perímetro. Peritos de la Fiscalía levantaron evidencias. No hay detenidos. Gárate ya había sido privada de la libertad en 2021 durante 9 horas por hombres armados, en la elección donde ganó Rubén Rocha Moya. “No estoy blindada, ni como balas. Pero me da más miedo que nos resignemos a vivir así”, dijo en abril desde tribuna. La corona le confirmó que el miedo no era exceso.

México: un cementerio de políticos
1. Proceso 2023-2024: el más sangriento de la historia
Causa en Común documentó 63 actores políticos asesinados entre junio de 2023 y el 3 de junio de 2024: 37 eran aspirantes o candidatos. Morena encabezó la lista con 30% de las víctimas, seguido del PAN y PRI. Data Cívica registró 617 casos de violencia político-criminal en 2024 hasta noviembre, superando los 570 de todo 2023. Solo en el proceso electoral, Integralia contabilizó 231 homicidios considerando también funcionarios, exfuncionarios, familiares y víctimas colaterales. El Gobierno federal solo reconoció 22 candidatos asesinados.

2. 2025: la masacre no se detiene
Integralia reportó 253 casos de violencia política en el primer semestre de 2025, incluidos 112 asesinatos. Eso es un político asesinado cada 1.6 días. Además: 74 amenazas, 33 atentados con arma de fuego, 17 secuestros. El 79% de los ataques fue a nivel municipal. Morena fue otra vez el más golpeado: 73 víctimas, 39 asesinadas.

3. ¿Cuántos la libran?
No todos mueren. Solo en el primer semestre de 2025 hubo 33 atentados con arma de fuego y 74 amenazas. El 28 de enero de 2026, los diputados locales de MC en Sinaloa, Sergio Torres y Elizabeth Montoya, fueron baleados saliendo del Congreso. Torres quedó en terapia intensiva; Montoya perdió un ojo. Sobrevivieron. Otros no: el 30 de abril de 2026 fue asesinado Homar Salas, líder sindical del Ayuntamiento de Culiacán, tras amenazas previas.

Sinaloa: el epicentro
El estado no solo puso la corona en casa de Gárate. Data Cívica alertó que Sinaloa encabezó los registros de violencia política en noviembre de 2024 con 11 casos, cuando su promedio era de menos de uno al mes. Tras la captura de “El Mayo” Zambada el 25 de julio de 2024, la guerra entre “Ch@pitos” y “M@yos” convirtió al estado en campo de batalla política.

Los nombres que ya no están:
- Héctor Melesio Cuén Ojeda, diputado federal electo por PRI-PAN-PRD y fundador del PAS, asesinado el 25 de julio de 2024, el mismo día de la captura de “El Mayo”.
- Román Quesada Anduaga, líder del PAN en El Fuerte, asesinado el 7 de marzo de 2024 con arma punzocortante.
- Santos Moreno Cabada, candidato a regidor en Sinaloa, asesinado en mayo de 2024.
- Héctor Ramón Escobar Manjarrez, militante del PRI, víctima en la guerra “Ch@pitos vs M@yos”.

Cierre: Gobernar con chaleco antibalas
En México, 589 casos de violencia contra figuras públicas se registraron en 2025: un ataque cada día. En Sinaloa, los homicidios pasaron de 478 en 2022 a 1,663 en 2025, un aumento de 248%. Por eso una corona en la puerta no es folklore: es la firma de quien decide quién vive, quién calla y quién se atreve a hacer política.

Hoy la pregunta no es qué propone Paola Gárate. Es si el Estado puede garantizar que mañana siga viva para decirlo. Porque en Sinaloa, y en México, la urna y el ataúd están cada vez más cerca.

 

 

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