La primera mujer en gobernar Sinaloa renunció ayer y lo hizo como lo hacen los del Rochismo cuando huele a quemado: con frase bonita, agradecimiento al patrón y boleto de regreso al fuero.
Yeraldine Bonilla Valverde presentó su renuncia como Secretaria General de Gobierno este 4 de noviembre. En el papel, se la entregó a Graciela Domínguez Nava. En el mensaje, se la dedicó a Rubén Rocha Moya.
"Al gobernador con licencia, Dr. Rubén Rocha Moya le agradezco haber confiado en mí para ser la primera mujer en ocupar la Secretaría General de Gobierno", escribió. Y remató con la frase que lo dice todo sin decir nada: "Hoy la política nos exige, como nunca, oficio, entrega y mucha congruencia".
¿Congruencia con qué?
Bonilla no es una funcionaria cualquiera. Es la hechura perfecta del Rochismo:
Fue diputada local con licencia, la metió Rocha en octubre de 2025 a la Secretaría General en lugar de Feliciano Castro. En mayo de 2026, cuando Rocha pidió licencia por 30 días tras la acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico y conspiración para importar narcóticos, fue ella la que asumió como gobernadora interina. Gobernó más de 100 días. Fue la primera mujer en hacerlo.
Cuando Rocha intentó regresar el 21 de agosto, ella le devolvió la silla. Ese regreso duró horas, porque Morena ya no lo respaldaba y tuvo que pedir segunda licencia. Entonces llegó Graciela Domínguez como gobernadora interina y Bonilla se quedó como su secretaria.
Ahora, a dos meses y 21 enroques después de que Domínguez tomó el control, Bonilla dice adiós y anuncia que regresa a su curul en el Congreso por el distrito 19, con fuero y con dieta segura.
¿Se está deslindando del gobierno corrupto de Rubén Rocha?
La pregunta es legítima. Rocha no está de licencia por estrés. Está señalado en una acusación formal del Distrito Sur de Nueva York, junto a otros 9 funcionarios incluido el senador Enrique Inzunza, por narcotráfico y armas. El gobierno de Claudia Sheinbaum ya le soltó la mano. La FGR tiene abierta la carpeta. Y Sinaloa sigue ingobernable.
Bonilla estuvo en el corazón de ese gobierno. Fue la que firmó como encargada del despacho mientras se negociaba la supervivencia política de Rocha. Ahora que el barco se hunde y que la UIF, la FGR y Estados Unidos aprietan, ¿casualmente recuerda que es diputada?
No renuncia por congruencia. Renuncia por supervivencia. Abandona al Rochismo porque sabe lo que viene: auditorías, carpetas y una limpia que Domínguez está haciendo a marchas forzadas.
Se va agradeciendo al hombre que la hizo gobernadora, pero corriendo a refugiarse al Congreso. La jugada clásica del viejo priismo que tanto presume haber desterrado Morena
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