Era su segundo ataque en 6 días. El lunes 4 de mayo, el humo negro y los gritos se apoderaron del Desarrollo Tres Ríos. Ana, de 30 años, no alcanzó a salir. La rafaguearon el 27 de abril y el lunes la volaron.
Culiacán, Sinaloa.- El infierno llegó al Casino Tropicana a las 18:00 horas del lunes 4 de mayo. No hubo ruleta ni tragamonedas sonando. Solo una detonación seca que cimbró el bulevar Enrique Sánchez Alonso, a un costado del parque Las Riberas. Después, el humo. Después, los gritos.
Adentro solo había empleados. Cuarenta. Los clientes aún no llegaban. Ana “N”, de entre 30 y 35 años, trabajaba en el área de cajas. Cuando la explosión reventó, el fuego la alcanzó. Sus compañeros la sacaron inconsciente, con quemaduras en el 60% del cuerpo y los pulmones colapsados por el humo. Murió minutos después en el IMSS.
Otros dos empleados terminaron hospitalizados: uno con quemaduras de primer y segundo grado, otro intoxicado. El resto corrió a la calle mientras Bomberos, SEDENA, Guardia Nacional y Cruz Roja blindaban la zona.
Protección Civil, con Jesús Bill Mendoza al frente, no se atrevió a confirmarlo: “Puede ser eléctrico, de gas o provocado”. Pero los que estaban adentro lo dijeron claro: “Sujetos desconocidos lanzaron artefactos explosivos”. El fuego devoró máquinas, alfombras y parte del techo. El sector Tres Ríos olía a plástico quemado y a miedo.
Le habían avisado con plomo
Seis días antes, el lunes 27 de abril después de las 23:00 hrs, el Tropicana ya había sido marcado. Una camioneta se paró frente a la fachada, sobre la calle Roberto Hernández. Ráfagas de cuerno de chivo reventaron cristales, marcos y muros. No hubo heridos, pero el mensaje quedó escrito con plomo: varios miles de pesos en daños y el casino cerró.
Culiacán: donde los casinos arden
El Tropicana es el tercer casino atacado en 2026 en la capital. Antes cayeron el Circus, dos veces, y el Flamingos. En 2025, la FGE contó 157 inmuebles baleados en Sinaloa*. La mayoría aquí. La guerra entre facciones por el lavado de dinero usa a los casinos como tablero.
El saldo
Ana “N” es la primera que paga con su vida. Una mujer trabajadora, en medio de una guerra que no es suya. El Tropicana está clausurado, con sellos de la FGE. Afuera, la cinta amarilla. Adentro, el olor a muerte.
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