Familias de la sierra norte de Sinaloa huyen de la violencia y dejan sus casas vacías

Publicado el 30 de junio de 2026, 17:52

Choix, Sinaloa.- La sierra del norte de Sinaloa volvió a vaciarse. En las últimas semanas, comunidades de Choix y El Fuerte registraron nuevas oleadas de desplazados forzados por la violencia de grupos armados. Mujeres, niños y adultos mayores salieron con lo puesto, dejando parcelas, ganado y años de trabajo atrás.

El detonante: Aguacaliente de Baca
El fin de semana del 28-29 de junio de 2026, un convoy de 15 hombres armados irrumpió dos veces en Aguacaliente de Baca, sindicatura de Baca, Choix. Se llevaron por la fuerza a 4 hombres, entre ellos Ramón Ochoa, ganadero de 51 años. Durante horas sometieron a habitantes en la cancha del pueblo, incluidos mujeres y adultos mayores tirados boca abajo.

El miedo ganó. Familias de los Ochoa y otros vecinos abandonaron la comunidad con apoyo de Guardia Nacional y policía municipal. Solo salieron con documentos y algo de ropa. Las casas quedaron cerradas, los corrales vacíos.

Choix y El Fuerte están entre los municipios serranos con mayor desplazamiento forzado en Sinaloa. Al cierre de marzo de 2026, Sebides reportó 3,800 familias desplazadas en todo el estado por violencia. De ellas, unas 400 corresponden solo al municipio de Choix.

El fenómeno se repite: en Los Cedros, Choix, 27 personas incluyendo menores ya habían sido trasladadas a refugios temporales por ataques con drones cargados de explosivos. En Bacayopa, familias huyeron hacia los cerros para protegerse.

Para las víctimas, el desplazamiento no es “moverse de casa”. Es perderlo todo. “Los hechos que los desplazan son muy violentos: quema de casas, vehículos, siembra y cosecha. Para permanecer con vida tienen que abandonarlo absolutamente todo”.

En Los Mochis, las familias desplazadas se asientan en colonias de la periferia e invasiones. No hay empleo formal, no hay escuela cerca, no hay red de apoyo. Muchas son mujeres con niños que ya dicen que no piensan regresar porque “la violencia continúa y no quieren que sus hijos sean reclutados”.

El Gobierno reconoce el problema: Sinaloa es una de las 4 entidades con ley de atención a víctimas de desplazamiento forzado. A través de Sebides dan alimentación, techo y vestido, y hacen entrevistas socioeconómicas para validar cada caso. Pero organizaciones advierten que los apoyos son “emergentes, insuficientes, condicionados” y no resuelven el arraigo de la violencia.

Mientras, en Choix y El Fuerte, las comunidades se quedan sin jóvenes, sin maestros, sin quien siembre. La Guardia Nacional vigila, pero la Comisión Estatal de Derechos Humanos ya inició investigación de oficio por los desplazamientos.

“Nos mienten al asegurar que la sierra está segura para regresar”, dicen voceros de desplazados. Y mientras no haya garantías, la sierra norte seguirá perdiendo a su gente. Casa por casa, familia por familia.

 

 

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