La promesa fue clara en 2018: acabar con la corrupción del Poder Judicial y con la puerta giratoria de la impunidad. Siete años después, la pregunta incomoda en cualquier juzgado, ministerio público o penal del país es la misma: ¿te fue mejor?
1. La impunidad sigue en 9 de cada 10 delitos.
Según México Evalúa, con datos del INEGI, la impunidad en México cerró 2024 en 89.42%. Es decir, solo 1 de cada 10 delitos obtiene una respuesta efectiva del sistema. En estados como Jalisco 97.8%, Morelos 97.6% y Edomex 96%, la impunidad es prácticamente total.
La ENVIPE 2025 del INEGI lo confirma desde otro ángulo: 93.2% de los delitos no se denunció o no se abrió carpeta. La "cifra negra" lleva 13 años por encima del 90%- con PRI, con PAN y con Morena-.
Y el rezago se duplicó en la 4T: las fiscalías pasaron de 1.3 millones de expedientes pendientes en 2019 a 2.6 millones en 2024.
2. Más presos, pero sin sentencia.
Con Calderón y Peña había 35.7% de presos sin condena. Hoy es 42.2%. Al cierre de 2025, 97,722 personas están en la cárcel legalmente inocentes, según INEGI. 2,426 llevan más de 10 años esperando juicio.
No es que haya más justicia, hay más prisión preventiva. El 47% está encerrado de forma automática por prisión oficiosa, sin que un juez valore si es peligroso.
3. ¿Confía la gente más en los jueces ahora?
No. La ENVIPE 2024 dice que 64.6% de los mexicanos considera corruptos a los jueces. Solo 20.2% confía mucho en ellos. Las policías preventivas y ministeriales están igual o peor.
Lo único que cambió es el discurso. Antes se culpaba a los malos policías del PRIAN. Ahora se culpa a los jueces "corruptos y neoliberales". Pero la reforma judicial de 2024-2025 no tocó a las fiscalías, donde se atora el 96.4% de los casos que nunca llegan a un juez.
Como dijo México Evalúa: se reformó la ventanilla de salida -los jueces- y se dejó intacta la fábrica del rezago - los MP.
El veredicto:
Con el PRI y el PAN la justicia era cara, lenta y clasista. Con la 4T es igual de cara, más lenta -con más expedientes atorados- y con más gente presa sin condena. Cambió el color del partido en Palacio, pero la justicia sigue siendo el mismo infierno burocrático donde 9 de cada 10 víctimas nunca ven a su agresor frente a un juez.
La justicia no mejoró. Solo se volvió más electoral.
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