El mar volvió a ser esperanza en Paredones.
Todavía oscuro, a las 5 de la mañana de este martes 22 de septiembre, el campo pesquero de Ahome ya estaba vivo. Motores encendidos, atarrayas, chinchorros y café en termo. Arrancó la temporada de camarón.
Y arrancó bien.
Los pescadores de la cooperativa Eustaquio Urías Valdez regresaron con las primeras sonrisas del año: entre 30 y 40 kilos por panga en el primer lance. Después de dos temporadas para el olvido, es casi un milagro.
"Es una ilusión que se renueva cada año, que ahora sí haya camarón", decía uno de ellos mientras vaciaba la red en la playa.
Porque para ellos salir al mar no es solo una jornada. Es desafiar el precio del diesel que ya no da, los apoyos que no llegan y la pesca furtiva que les vacía la bahía antes de que ellos tiren la red.
Pero hoy no importó. Hoy hubo camarón, hubo redes llenas y hubo motivo para volver mañana más temprano.
En Paredones, la temporada empezó con el pie derecho.
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